Es una fiesta de sello netamente popular en la que los hortelanos y floricultores exhiben sus diseños especiales realizados con el rábano, la flor inmortal y el totomoxtle. Dura sólo unas horas, pero congrega prácticamente a todos los habitantes de la ciudad en el área del zócalo, quienes concurren con el objeto de admirar la creatividad de los participantes en este concurso anual que se realiza el 23 de diciembre.